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Banca ecuatoriana destina más fondos para el crédito sostenible

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Junio 6, 2022 (Primicias) El crédito sostenible se destina a personas naturales y empresas. Puede financiar actividades que contribuyan a mitigar el impacto ambiental y a reducir las brechas sociales.

Los bancos están destinando más recursos a la colocación de crédito sostenible, aunque las cifras todavía son pequeñas si se comparan con la cartera total.

En 2021, la cartera sostenible de la banca privada fue USD 1.901,8 millones, casi cuatro veces mayor que la cartera sostenible de 2019.

En 2019, la cartera sostenible fue de USD 511 millones, según la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca).

Crédito social y ambiental

Bajo el paraguas del crédito sostenible hay dos grandes grupos de productos crediticios:

  • Verde: Destinado a financiar bienes o iniciativas para mitigar el daño ambiental.
  • Social: Enfocado en atender a grupos vulnerables o que tradicionalmente tienen menos acceso a crédito.

Valeria Llerena, directora ejecutiva de la Red de Instituciones Financieras de Desarrollo (RFD), explica que el crédito sostenible social puede estar destinado a migrantes o refugiados, mujeres víctimas de abuso y personas de la tercera edad.

“Es fundamental seguir impulsando el financiamiento social en un momento en el que la pandemia ahondó las brechas de desigualdad”, dice Llerena.

Microcrédito tiene más peso

La normativa ecuatoriana no clasifica el crédito de acuerdo con su enfoque sostenible, sino en 13 tipos de segmentos.

Estos están distribuidos en cuatro grandes grupos: microcrédito, productivo, consumo y vivienda.

La tasa de interés del crédito sostenible dependerá del segmento en el que esté.

Según Asobanca, el 44% de la cartera de crédito sostenible de 2021 pertenece al segmento microcrédito; esto es, USD 838,6 millones.

El microcrédito está destinado a pequeños negocios que generen ingresos anuales de menos de USD 100.000.

El 37% de la cartera sostenible fue crédito para el sector productivo, el 16,7% fue para el consumo y el 2,2 fue para la vivienda.

Llerena explica que la banca ecuatoriana se esfuerza para colocar más crédito sostenible con enfoque social, pese a que genera mayores costos operativos y riesgo.

Las personas de segmentos vulnerables enfrentan problemas como informalidad laboral, no contar con garantías suficientes o no tener un historial crediticio, añade Llerena.

En Banco Pichincha, la cartera de crédito sostenible fue USD 2.500 millones. El 91% se destinó a dos productos: Crédito Mujer y Microfinanzas.

El Crédito Mujer es un producto para compra de activos fijos o capital de trabajo de negocios de mujeres. No requiere firma de un cónyuge.

Asobanca destaca que los bancos han conseguido financiamiento del exterior para sostener la colocación de crédito social.

En diciembre de 2020, Banco Guayaquil emitió un bono social por USD 20 millones, junto con BID Invest, para canalizar en 2021 esos recursos en crédito para mipymes y pymes golpeadas por la pandemia de Covid-19.

Crédito verde en cinco sectores

Según Asobanca, los bancos entregan crédito verde desde 2012. Pero, desde 2020 el Comité de Finanzas Sostenibles de Asobanca comenzó a cuantificar los montos.

En 2021, la banca privada entregó USD 312,3 millones en créditos verdes.

Este tipo de financiamiento tuvo un crecimiento de 56,1% frente a 2020, cuando se colocaron USD 200,2 millones.

La mitad de la colocación de 2021 se destinó al sector industrial y agroforestal, esto es, USD 159,1 millones. El financiamiento verde también solventa productos ecológicos para personas naturales, como vehículos y viviendas. 

Fuente: https://www.primicias.ec/noticias/economia/financiamiento-sostenible-crece-ecuador/