Marzo 29, 2022 (Yonhap) Corea del Sur ha dicho, este martes, que planea centrar su política fiscal para el próximo año en apuntalar la recuperación económica y fortalecer la solidez fiscal en medio del aumento de la deuda nacional.
De conformidad con las directrices presupuestarias de 2023, aprobadas por el Gabinete, el Gobierno planea normalizar el gasto de emergencia relacionados con el coronavirus a niveles prepandemia y hacer esfuerzos para asegurar el espacio fiscal cuyo fin es apoyar los nuevos objetivos de las políticas del Gobierno entrante, según el Ministerio de Economía y Finanzas.
Los ministerios y agencias del Gobierno utilizarán las directrices para elaborar sus planes de gastos para fines de mayo, para el presupuesto nacional de 2023. Sin embargo, los detalles podrían cambiar más adelante, conforme con los objetivos de las políticas que se establecerán bajo la Administración entrante de Yoon Suk-yeol.
Corea del Sur ha mantenido una política fiscal expansionista y ha elaborado siete rondas de presupuestos suplementarios para hacer frente al impacto de la pandemia del coronavirus. Como resultado, la deuda nacional del país ha aumentado a un ritmo acelerado y su déficit fiscal ha incrementado considerablemente.
El país elaboró un presupuesto nacional récord de 607,7 billones de wones (496.000 millones de dólares) para 2022. En febrero, creó el primer presupuesto suplementario de este año, por valor de 16,9 billones de wones (13.802 millones de dólares), para apoyar a los comerciantes afectados por la pandemia.
En virtud del plan de gestión fiscal 2021-25, desvelado en agosto del año pasado, el Gobierno fijó la tasa de crecimiento de sus gastos totales en un 5 por ciento, para el próximo año, lo que supuso un descenso frente al aumento del 8,3 por ciento interanual para 2022.
El Ministerio de Economía y Finanzas no mencionó un rol fiscal "activo" en el diseño de las directrices presupuestarias para 2023. En lugar, el Gobierno dijo que su gasto fiscal se centrará en consolidar la recuperación económica y estabilizar las condiciones de vida del pueblo.
Corea del Sur planea fomentar el turismo y las industrias de contenidos para apuntalar la recuperación de la demanda interna y apoyar los planes para diversificar los artículos de exportación y destinos, en medio de interrupciones en la cadena de suministro mundial. Asimismo, impulsará los esfuerzos para frenar la inflación y apoyar la creación de empleo en el sector privado.
La economía de Corea del Sur se enfrenta a una creciente incertidumbre en el país y en el extranjero, en medio de la propagación de la variante ómicron y los crecientes costos energéticos, impulsados por la invasión de Rusia a Ucrania.
El Banco de Corea (BOK, según sus siglas en inglés) pronosticó que la cuarta economía de Asia crecerá un 3 por ciento este año, tras el crecimiento del 4 por ciento del año pasado. El BOK elevó su perspectiva de inflación para 2022 a un 3,1 por ciento, frente al 2 por ciento del mes pasado, a medida que la presión inflacionaria se ha ido acumulando en medio de la recuperación económica y el aumento de los costos energéticos.
El ministerio dijo que planea "revisar" la estructura de gastos para el próximo año a fin de mantener la sostenibilidad fiscal en medio de la creciente deuda nacional.
Para este fin, el país tiene previsto retirar las medidas de emergencia adoptadas para responder a la pandemia y reducir los gastos discrecionales en más de 10 billones de wones (8.167 millones de dólares).
Para fortalecer la solidez fiscal a mediano plazo, el Gobierno planea elaborar el presupuesto del próximo año de una manera que respete una norma fiscal propuesta que aún está pendiente de aprobación en la Asamblea Nacional.
En 2020, el ministerio propuso un marco fiscal que limitaría la deuda del país al 60 por ciento de su producto interior bruto (PIB) o su déficit fiscal al 3 por ciento, a partir de 2025.
Se pronostica que la deuda nacional alcanzará los 1.075,7 billones de wones (878.481 millones de dólares) este año, lo cual supondría la primera vez que la deuda supera el umbral de 1.000 billones de wones (816.660 millones de dólares).
Se espera que el coeficiente de deuda nacional alcance un récord del 50,1 por ciento, este año, y es probable que el déficit fiscal llegue a 70,8 billones de wones (57.820 millones de dólares), lo que equivale al 3,3 por ciento del PIB.
El presidente electo ha criticado la norma fiscal del Gobierno de "no ser realista", dado el rápido crecimiento de la deuda estatal. Yoon prometió impulsar una nueva norma fiscal durante el primer año de su mandato de cinco años.
Yoon también prometió gastar 50 billones de wones (40.833 millones de wones) para compensar a los comerciantes por sus pérdidas causadas por las restricciones antivirus. Para financiar el programa, prometió recurrir a un recorte en los gastos no esenciales en lugar de una venta de deuda.
El equipo de transición presidencial ha instado "fuertemente" al Gobierno a elaborar otro presupuesto suplementario. Sin embargo, el ministerio se ha opuesto a la creación de un segundo presupuesto suplementario para este año, antes del fin del mandato del presidente Moon Jae-in, en mayo.
Fuente: https://sp.yna.co.kr/view/ASP20220329001300883?section=economy/index
